| Experiencias unitarias de la izquierda en Canarias |
| Domingo, 21 de Febrero de 2010 10:25 |
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Experiencias unitarias de la izquierda en Canarias tras 1975: de PCU-UPC a ICAN, o sea, del proyecto autónomo del pueblo a la subordinación a la burguesía insularista
Juan Rafael LorenzoMiembro del Comité Nacional del PCPCEste texto lo escribí para el 2º Encuentro de Debates de la Izquierda, celebrado en Gran Canaria los días 23, 24 y 25 de abril de 2004. Creo que sigue conservando cierto interés para estos días y lo someto al juicio de quienes deseen leerlo. 1977-1979: PUEBLO CANARIO UNIDO (PCU): Agrupación electoral promovida por Células por la Reconstrucción del Partido Comunista (lideradas por Fernando Sagaseta) –en 1984 participan en el Congreso de Unidad Comunista que constituye el PCPE- y el Partido Comunista Canario (provisional) –más tarde, PRC-, liderado por Carlos Suárez y Gonzalo Angulo. Se promueve para participar en las primeras elecciones generales tras la muerte del dictador Franco, celebradas en 1977. Nace al calor de las importantes movilizaciones sociales del final de franquismo, cuyas reivindicaciones más transformadoras no eran recogidas por el PCE, ya entonces plenamente integrado en la estrategia de salir del franquismo sin ruptura democrática (la llamada transición). Presenta candidatura sólo en la circunscripción de Las Palmas. Celebradas las elecciones, PCU se constituye en un movimiento político-social, organizado en Comités Populares de barrios, pueblos y sectores laborales, coordinados por Comités Insulares formados por representantes de las organizaciones políticas y de los comités populares. Cuenta con el apoyo, además, de importantes sectores sindicales, agrupados en el Sindicato Obrero Canario (SOC) y el Movimiento Autónomo de Trabajadores (MAT), precursor éste de la CANC (Confederación Autónoma Nacionalista Canaria). 1979-1987: UNION DEL PUEBLO CANARIO (UPC): Coalición electoral formada para concurrir a las elecciones generales y municipales de 1979. Desarrolla la voluntad unitaria de PCU sumando al Partido Socialista de Canarias –Gran Canaria- (liderado por Manuel Bermejo), la Unidad Socialista Autogestionaria de Canarias –Tenerife- (liderada por Pedro Hernández) y al Partido de Unificación Comunista de Canarias (liderado por Pablo Ródenas y Arcadio Díaz). Presenta candidaturas al Congreso por las dos circunscripciones canarias. Obtiene un diputado por Las Palmas (Fernando Sagaseta), con 39.000 votos. En Fuerteventura, al Senado, apoya a Asamblea Majorera. En las elecciones locales, UPC suma 80.000 votos, siendo el resultado municipal más destacado el de Las Palmas de Gran Canaria, con 10 concejales, lo que llevó a un pacto con el PSOE (4 concejales) y Asamblea de Vecinos –más tarde, Asamblea Canaria- (1 concejal) que dio la alcaldía a UPC (un año después, el PSOE rompe el pacto y coloca a Juan Rodríguez Doreste en la alcaldía con el apoyo de UCD –la derecha agrupada alrededor de Adolfo Suárez, Olarte y Bravo de Laguna). UPC funcionó siempre como una coalición, con un órgano coordinador en el que estaban representadas las organizaciones políticas coaligadas. A su alrededor, siempre hubo un movimiento político-social que se reconocía en UPC, aunque mantuviera simpatías por una u otra de sus organizaciones. A las elecciones locales y autonómicas de 1983, se presenta en coalición con Asamblea Canaria, formando UPC-AC. Tras estas elecciones, se agudizan las divergencias tácticas y estratégicas entre las organizaciones de UPC, lo que lleva al paulatino cambio de nombre de los grupos institucionales, en función del partido de pertenencia de las personas elegidas para los cargos. El único grupo que mantuvo el nombre de UPC-AC hasta finalizar su mandato fue el del Ayuntamiento de Las Palmas de GC, compuesto por Andrés Alvarado (del PCPC) y José Villegas (de AC). 1986-1991: Entre finales de 1985 y principios de 1986, impulsando la lucha contra la OTAN y por el NO en el referéndum del 12 de marzo, se da una dinámica de unidad de acción que lleva a la firma conjunta de iniciativas por las siguientes organizaciones: Asamblea Majorera (AM), Asamblea Canaria (AC), Izquierda Nacionalista Canaria (INC), Partido Comunista del Pueblo Canario (PCPC), Partido Comunista de Canarias (PCC) y Partido de la Revolución Canaria (PRC). La presión del amplísimo movimiento social por la paz y contra la OTAN facilitó esta dinámica de unidad. Para las elecciones generales de 1986, no fragua un solo frente, sino dos bloques: Izquierda Unida Canaria (ICU) y Asamblea Canaria Nacionalista (ACN). ICU está formada por PCC, PRC y PCPC. El otro bloque, ACN, lo integran AC e ICN. Ambos bloques obtienen un número similar de votos. Inmediatamente después de las elecciones, el PCPC es excluido de ICU. 1991 y años posteriores: En los meses finales de 1989 y durante 1990 se da un intenso debate en Canarias sobre la integración en la Comunidad Económica Europea (hoy, Unión Europea). En el debate político en Canarias durante los años ochenta, siempre operaron con fuerza tres planteamientos en este tema: no integración, integración a medias, plena integración. El primero, defendido por el movimiento nacional-popular, fue perdiendo capacidad de influencia social al compás que su complejo político (UPC) se escindía. No obstante, en este momento álgido del debate, los grupos políticos y sociales más sensibles al binomio autodeterminación-socialismo constituimos la “Alternativa por la salida: Canarias decide”, que interviene con una fuerte campaña a favor de un referéndum sobre las relaciones Canarias-CEE. Esta plataforma se neutraliza cuando ACN, tras la elección de José Mendoza como su Coordinador General, pacta con el frente empresarial-ICU y asumen la plena integración en el proyecto imperialista europeo, preludios de una nueva estructura política: ICAN (Iniciativa Canaria), constituida con la vista puesta en las elecciones locales y autonómicas de 1991. Concurren en ICAN los dos partidos de ICU (PCC y PRC), ACN y UNI (Unión de Nacionalistas de Izquierda), contando con el apoyo tácito de AM. Desde su aparición, ICAN ha mantenido una deriva hacia la derecha, palmariamente demostrada en sus trece años de alianzas con el PP. También en 1991, y para hacer presencia política en las elecciones de ese año, se forma la coalición Plataforma de Izquierdas (PI), con la participación del PCPC y del PCE (M-L), con el apoyo de un sector de ICU que no se integró en ICAN. Dicho sector, reconocido por la dirección de IU, formó, posteriormente, IUC. Se da por conocida la reciente coalición AC25M de Lanzarote, IUC y una fracción de Los Verdes. Sobre esa experiencia, una pregunta: ¿Es posible construir una alternativa unitaria entusiasmante y de efectos expansivos desde una concepción a priori excluyente? Aunque la formalización de estas unidades ha tenido lugar en el contexto de las convocatorias electorales, es obligado destacar que las mismas vienen a concretar políticamente períodos más o menos largos de trabajo conjunto en el impulso de movimientos sociales importantes. Los ejes centrales articuladores de esos movimientos sociales han sido: a) la reivindicación de los derechos nacionales y la construcción nacional de Canarias; b) la lucha por la libertad, la democracia y el socialismo (anticapitalismo); c) la lucha por la paz y por la desmilitarización; d) las relaciones con la Unión Europea; e) la defensa del territorio; f) la solidaridad internacional. La impregnación por los dos primeros ejes de todos los contenidos político-sociales le dio al proyecto político un carácter netamente independiente de las fuerzas dominantes, configurando una propuesta política con amplio apoyo popular y ferozmente combatida por las organizaciones del sistema y sus medios de comunicación. A este esquema responde, fundamentalmente, PCU y UPC, quienes dieron a cada uno de esos ejes concreciones de singular importancia, de las que es de destacar: - Elevación de la conciencia nacional del pueblo canario y respaldo popular al derecho de autodeterminación; - Municipalización de las guaguas en Las Palmas de GC; - Rescate de manos privadas del servicio de recogida y tratamiento de basuras; - Fuerte reivindicación de la socialización del agua y de la municipalización del suelo. - Democratización del reparto de viviendas sociales con la transparencia en la baremación de solicitudes; - Lucha por la amnistía y obtención de la libertad para los presos del MPAIAC; - Bloqueo del proyecto de construcción de la base aero-naval de Arinaga; - Extensión de la conciencia anti-OTAN; - Lucha por la disolución de la Legión; - Fuerte oposición a la integración en el bloque imperialista europeo (CEE); - Fuerte oposición al acuerdo pesquero hispano-marroquí y al desmantelamiento de la flota pesquera canaria; - Impulso a los inicios del movimiento ecologista (colectivo Magec); - Organización de la solidaridad popular con la causa del pueblo saharaui. La crisis y el despiece de UPC dio paso a bloques de unidad que, con el pretexto del cambio de contexto socio-político, hacen una revisión a la baja del proyecto, desechando, en la práctica, los objetivos estratégicos y usando los objetivos tácticos como “fuerza de maniobra” en los pactos con los representantes del sistema. Esta reorientación comienza a tener expresión política en el llamado “Pacto de progreso” (1985), por el que los diputados de UPC-AC en el Parlamento Canario dan su apoyo al gobierno del PSOE. Es la presentación en sociedad de la renuncia al proyecto autónomo del pueblo y el inicio de la subordinación al proyecto de la burguesía. Esta tendencia se desmelena con ICAN, que se estrena pactando con PP y CDS para continuar con las Agrupaciones Independientes de Canarias (AIC), culminando en la formación de Coalición Canaria. Lógicamente, alrededor de los grandes ejes centrales arriba indicados, se han desarrollado importantes luchas y realizaciones sectoriales (sindicales, vecinales, ecologistas, culturales, por derechos sociales y democráticos, antirracistas), cuyo calado social, consecución de resultados y perdurabilidad están directamente relacionados con la calidad progresista de su referente político. La experiencia unitaria de PCU-UPC, por su influencia social y su notable representatividad política -ligada a un momento álgido de participación popular y a la articulación de un proyecto autónomo del pueblo-, es obligada referencia para la recomposición del movimiento nacional-popular, que, necesariamente, habrá de ser de izquierdas. Su estudio nos dará algunas claves para avanzar hacia un futuro de libertad. Aquí sugerimos algunas preguntas: ¿Fue PCU y UPC una simple válvula de escape en un momento de crisis de credibilidad del sistema? ¿Qué papel aglutinante jugaron los programas de PCU y UPC? ¿Qué vigencia tienen hoy dichos programas? ¿Qué papel jugaron los desencuentros independentistas / no independentistas en la crisis de PCU y UPC? ¿Es posible la confluencia estable de estas dos corrientes del “autodeterminismo” canario de izquierdas? Si lo fuera, ¿sobre qué bases? ¿Se debió la crisis de UPC a la incapacidad de conjugar un sistema organizativo dual: movimiento socio-político y frente de organizaciones políticas? ¿Tuvo PCU y UPC un análisis teórico suficiente de la realidad de Canarias? ¿Fue capaz la dirección política de UPC de definir una táctica correcta para afrontar el cambio de etapa que supuso el golpe de estado del 23 de febrero de 1981? ¿Fue capaz la dirección política de UPC de definir una táctica correcta que orientara y cohesionara al movimiento social una vez que la burguesía estabilizó su poder y neutralizó la eclosión democratizadora de los setenta? ¿Fue capaz la dirección política de UPC de definir una táctica correcta para sus grupos institucionales? |




