Ha fallecido el camarada Feliciano Dorta Negrín. Nacido en La Gomera, residía en Tenerife. Ingresó en al Partido Comunista en la década del 40, en plena dictadura franquista. Así tuvo contacto con Azucena Roja, la que le facilitaba textos marxistas, que, como un moderno amanuense, mecanografiaba en numerosas copias que servían para la formación de los camaradas. Conoció la emigración, como tantos miles de canarios, viviendo algún tiempo en Uruguay. Este 12 de marzo ha fallecido, dejándonos en herencia su convicción y firmeza revolucionarias.
El nº 50 de Propuesta Comunista publicó una entrevista con Feliciano que reproducimos aquí.
Feliciano Dorta Negrín
Nació en 1926, en San Sebastián de La Gomera.
Actualmente reside en Santa Cruz de Tenerife.
“MI PREOCUPACION CONSTANTE HA SIDO FACILITAR MATERIALES DE ESTUDIO PARA LA PREPARACION DE LOS MILITANTES”
¿Cómo ha sido tu vida militante?
Al comienzo de la década de los 40, en pleno auge de la Segunda Guerra Mundial, un veterano del clandestino Partido Comunista, perseguido y acorralado en Canarias (Raya, representante de un laboratorio de medicina, que le facilitaba su labor militante), se entrevistó con tres jóvenes simpatizantes, uno de las cuales era yo, el actual “camarada Feliciano”. La intención de esta entrevista era crear nuevas células. Así comencé mi militancia.
Uno de mis primeros contactos fue con la histórica y famosa Isabel González, llamada Azucena Roja, la primera mujer concejal comunista por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, en la República, en 1936. Aunque muy vigilada, dada su experiencia supo rodearse de un buen equipo conspirativo, y estableció contacto estable con el Partido a través de Casablanca, en Marruecos, recibiendo de ese lugar, durante bastante tiempo, una numerosa propaganda, entre ella, obras de los clásicos del marxismo (propaganda ésta que yo fui el responsable de su distribución). También de la copia mecanografiada (como si de un monje se tratara) de parte de ese material para su distribución a otros lugares, entre ellos, que yo recuerde, a contactos en la Universidad de Cádiz.
En 1956, aprovechando que tenía un cuñado en Uruguay, emigré hacia ese país. Allí me encontré un Partido Comunista con influencia y con cuadros muy preparados -destaco a Rodney Arismendi, que luego fuera Secretario General del PCU-, y una organización numerosa del Partido en la emigración. Allí, en Uruguay, trabajé durante más de dos años.
Como es lógico, ingresé de inmediato en la organización del PCE en Uruguay, donde llegué a tener la responsabilidad política de la Juventud y fui secretario de actas de la directiva de la Casa de España en Montevideo, que era, en la práctica, una red de nuestro Partido.
Dentro de mis actividades políticas, trabajé en Ediciones Pueblos Unidos, que era la librería del Partido Comunista de Uruguay, donde tuve un estrecho contacto con el famoso traductor de obras de ruso, Augusto Vidal Roget. Conservo un recuerdo entrañable del camarada Arismendi, el cual siempre me trató con mucho cariño y una enorme solidaridad.
Después de mi experiencia de “las Américas”, al regreso, durante varios años fui secretario político del Comité de Santa Cruz, y, en ese tiempo, sería 1964, publicamos un periódico, “El militante” (del cual aún conservo algunos ejemplares). Lo editamos gracias a una imprenta artesanal que yo custodiaba en mi domicilio.
Siendo Canarias una zona de rutas internacionales, con una corriente turística continua a lo largo de todo el año, nos permitía la recepción constante de materiales de propaganda y contactos a través de los turistas franceses que frecuentaban las islas. Estos turistas, siendo militantes del Partido Comunista francés, nos enviaban material editado en Francia por el Partido, que era remitido para su distribución clandestina.
Yo, como militante, siempre di, y doy en la actualidad, una enorme importancia a la preparación teórica, al estudio de las obras de Marx y Lenin, y, sobre todo, destaco el “Qué hacer” y esa máxima que dice: “sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario”. Mi labor militante fue la constante preocupación por la preparación de los camaradas, facilitando los materiales de estudio.
En 1968, con ocasión de la crisis de Praga y el debate que suscitó, salí del PCE como ruptura con el renegado Carrillo y la dirección eurocomunista, y, como siempre me he sentido comunista, contacté enseguida con el PCE (VIII-IX Congreso), del que era Secretario General Eduardo García. Conservo numerosas cartas del camarada Eduardo, así como de otros camaradas de ese Partido, como Bayona (de Barcelona) y Enrique Juan (de Madrid).
Todavía guardo el carné nº 8121, firmado por Eduardo García, del Partido Comunista (VIII-IX Congreso). En mayo de 1980 asistí, en Madrid, al Congreso Extraordinario de Unificación del PCE (VIII-IX Congreso) y el Partido Comunista de los Trabajadores, del que surgió el PCEU. En los primeros días de abril de 1981 recibí un telegrama del camarada Eduardo para acudir al I Congreso del Partido Comunista de España Unificado, PCEU, celebrado, en Bilbao, los días 17 y 18 de abril de 1981. Por motivos laborales, no pude asistir. Por último, participé, en enero de 1984, en el Congreso de Unidad del que surgió el PCPE, partido en el cual milito.
Esta es, brevemente, toda mi abnegada y, también, sacrificada labor de militante comunista, que culmina en esta militancia del que creo es el verdadero partido de los comunistas españoles y canarios. Si algo saco como conclusión es que la lucha es lo que da sentido a la vida.
Quiero transmitir un saludo revolucionario a la pequeña, pero grande en heroísmo y dignidad, Cuba Socialista.